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Desde sus inicios el concepto más básico de medicina ha girado en torno al contacto físico y a la interacción directa entre pacientes y personal de salud quienes, con esta práctica, buscan identificar síntomas o señales sobre los cuales fundamentar un diagnóstico y brindar tratamientos acertados cuyo resultado final sea una mejora en la calidad de vida del paciente, sin embargo, la telemedicina elimina esta necesidad de proximidad física entre ambos. Esta gran innovación digital en el campo de la medicina ha pasado a ser algo que, en tiempos como el presente, puede hacer la diferencia entre vivir o morir.

De acuerdo con la OMS “Telemedicina es la práctica de la atención médica con la ayuda de comunicaciones interactivas de sonido, imágenes y datos; ello incluye la prestación de asistencia médica, la consulta, el diagnóstico y el tratamiento, así como la enseñanza y la transferencia de datos médicos” (OMS, 1997) El objetivo inicial de esta práctica fue disminuir la dificultad en el acceso a servicios de salud adecuados entre poblaciones rurales o alejadas. La inclusión de herramientas tecnológicas como inteligencia artificial, internet de las cosas o analítica de datos han permitido un salto cualitativo impresionante y de que muchas personas se beneficien de ella de maneras tan cotidianas como el conteo de calorías a través de relojes inteligentes o mediante programas más ambiciosos como el plan nacional de Telesalud del Minsa en Perú.

A pesar de que su uso se ha hecho mucho más frecuente durante los últimos años, la telemedicina no había sido considerada como una forma habitual de relación entre médico y paciente debido a los costos asociados a la transmisión de datos e información, la escasez de equipos e infraestructura adecuada que garanticen una conexión digital segura y a que desafía el paradigma tradicional de la consulta física como único medio de interacción entre estos dos. Sin embargo, gracias al desarrollo de redes de telecomunicaciones que brindan acceso a llamadas e internet mediante teléfonos celulares inteligentes a gran parte de la población mundial y a la pandemia de Covid-19 con el consecuente y necesario confinamiento de millones de personas en sus hogares para prevenir el contagio, es que la telemedicina ha pasado a ser un medio mucho más relevante de atención de pacientes con una importancia y alcance que cada vez se irá incrementando.

Bajo este escenario, existe una fuerte razón para considerar la asistencia remota de salud como una herramienta que no solo brinde asistencia, sino que, además proteja a los pacientes y personal de salud y que se configure como una barrera para evitar el contagio y propagación del virus, limitando el contacto directo de personas vulnerables con entornos que pueden estar infectados.

Esto cobra una especial relevancia para pacientes del grupo de mayor vulnerabilidad en esta epidemia como adultos mayores, personas con obesidad mórbida, cuadros de cáncer, tabaquismo o diabetes ya que existe una alta correlación entre estas condiciones y la presencia de pérdida auditiva. Por ello, el uso de herramientas de telemedicina debería pasar a formar parte del protocolo de diagnóstico y atención de pacientes audiológicos lo que, para efectos concretos, significa reducir su exposición a fuentes de contagio al salir de sus hogares y la consecuente preservación de su salud y bienestar individual y familiar.

En la actualidad existen diversas iniciativas enfocadas en este objetivo como Liriaa®, nuestra aplicación gratuita para celulares Android®, que realiza un despistaje auditivo en la tranquilidad del hogar al identificar si es que realmente una persona tiene dificultades para oír de manera adecuada a diversas frecuencias y decibeles o su versión completa y también gratuita Liriaa-Conecta® que, además de lo anterior, brinda amplificación de sonido para personas con pérdida auditiva y que no pueden acceder a audífonos medicados en el corto plazo. Empresas de alcance global como Starkey® han habilitado funciones de telemedicina incorporándolas a sus audífonos Livio® los cuales pueden ser programados remotamente por audiólogos a través del enlace entre los audífonos y un celular inteligente con acceso a internet, asegurando así la comodidad y seguridad de los pacientes. Mención aparte merece Livio AI®, la joya de la corona de Starkey® que, además de las funciones antes mencionadas, incluye inteligencia artificial y sensores que monitorean funciones vitales como la actividad cerebral, calorías gastadas, ritmo cardiaco y alertas de emergencia en caso de desfallecimiento o desplome del paciente que los utiliza. Además, herramientas digitales cómo la posibilidad de agendar por internet citas de evaluación a casa, realizar compras a través de tiendas virtuales de suministros para usuarios de audífonos como pilas y filtros de cerumen que sean entregados en a domicilio y el poder efectuar pagos de manera electrónica configuran una propuesta más completa y robusta con el objetivo de minimizar la necesidad de que personas vulnerables y que tienen pérdida auditiva deban abandonar sus hogares para atender aspectos relacionados a su salud auditiva.

Por ello, sacrificar la cercanía que se genera en una consulta audiológica entre un paciente y su audiólogo es por el momento y en la medida de lo posible, la mejor opción. Bajo el adecuado control y manejo de un profesional de la salud la telemedicina es una herramienta que tenemos disponible y que cubre muchas de las necesidades específicas de un paciente con pérdida auditiva.

Además, como complemento del propio servicio de atención de salud auditiva remota, contar con soluciones digitales dirigidas a facilitar el acceso a servicios complementarios y productos recomendados como audífonos de repuesto, pilas y otras entregados en el domicilio del paciente pueden conseguir que se evite por completo una exposición innecesaria fuera de sus hogares lo que significa una consecuente reducción en el riesgo de contagio que afecte la vida no solo del propio paciente sino del personal de atención y de las familias de ambos.